En el 2017 y con 47 años, sufrí una experiencia muy traumática, la muerte en un accidente de mi marido Miguel. Llevábamos 26 años juntos. Era mi mejor amigo.

Posteriormente me diagnosticaron un cáncer de mama y tuve tratamiento con quimio y radioterapia. A día de hoy estoy ya recuperada y con mucha fuerza física e interior.

Desde ese dolor que pasé, solo puedo dar gracias porque ese autoconocimiento me ha llevado a aprender y estudiar sobre “Lo transpersonal”.

Después de realizar durante el confinamiento un curso de acompañante en procesos de duelo, creí conveniente seguir esta línea y ahondar más. Con la aceptación de ambos hechos y después de un largo recorrido, me encuentro cómoda con esta experiencia profunda y de esencia.

Me gustaría también poder aprender un poco más sobre la escucha activa hacia el otro.

Me encantaría avanzar en la meditación para poder acogerme a mí misma con atención. Cuando la practico soy feliz. Soy yo. De esta manera creo que también puedo ayudar a otros en su búsqueda. Creo que este es el sentido de mi vida en este momento. Mi propósito vital.

Desde mi infancia, he tenido gran ambición por el SER, no por el “tener”.

Todos nosotros somos “Espíritu”, “Dios”, “Alma” o como lo describamos. Es lo mágico en mi interior. En el tuyo también. Es ese cuartito al que vamos a disfrutar. Solos o con el recuerdo de personas o hechos pasados.

Creo en la magia que existe entre los ojos del que habla y el que escucha con atención qué hay realmente en cada frase.

Dicen que al bambú, le tardan 7 años en desarrollar las raíces para empezar a crecer buscando la luz. En mi caso han sido necesarios varios años también.

La muerte repentina de Miguel, que era mi marido/mejor amigo (el amor de mi vida, como dicen algunos…), la hospitalización de mi hijo mayor tras el accidente, el cáncer, trabajar a tiempo completo en una oficina y cuidar sola de mis dos hijos adolescentes me hizo posicionarme en el crecimiento de mi propia consciencia.

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Cuál es mi propósito último?

Supongo que como dice Jose María Doria, es algo “inefable”. No se puede revelar lo que se siente cuando llegas a esa experiencia cumbre; a ese algo “transpersonal”; más allá de la persona. Más allá de mí misma.

Amar sin juicio a todo lo vivo en este nuevo “ahora” y  confiar en lo que vendrá son mis dos grandes asignaturas pendientes para aceptar cualquier crisis.

Cuando silencio mi mente doy espacio a mi yo verdadero, a ese con el que me encanta estar y siento mucha felicidad cuando practico la meditación (en activo o pasiva) y aprecio las cosas pequeñas que están a mi alrededor, siento que soy buena.

Soy esa persona a la que le gustar ser ella misma y que el que tiene enfrente pueda ser él mismo también. Sin juzgar.

Todo está bien.

Soy ese pilar que me sostiene y como dice Javier Melloni:

“Yo soy “SER en el SER”

aquí y ahora,

en este momento,

en este papel

y en las manos que lo sostienen,

ya calmada

y colmada

la sed”.

Begoña Valerio – Mayo 2022